El queso de oveja de leche cruda curado Fabeiro conserva todas las propiedades naturales de la leche responsables de su sabor y olor. El resultado de cada queso es un producto único con sabor y olor únicos. Tiene un sabor equilibrado e intenso, algo picante pero con un regusto menos pronunciado que el queso viejo.
Su corteza es de color aceite; su interior compacto, de color marfil amarillento, con pocos ojos, muy repartidos, de pequeño tamaño.
El producto tiene un peso de 1,5 kg. Se presenta en formato semi-cilíndrico, envasado al vacío. El periodo desde su elaboración hasta su caducidad o consumo preferente es de 26 meses.
También disponible en queso de 3 kg. y cuña de 250 gr.
La elaboración de este medio queso curado mezcla es igual que el resto de los quesos.
Ya que por lo general todos pasan por el mismo proceso de elaboración exceptuando la etapa de maduración de este, que dependiendo de que tipo de queso sea tendrá una duración u otra.
Dicho proceso de elaboración podemos dividirlo en varias fases: coagulación del queso, corte y extracción del suero, prensado del queso, salado y maduración.
En un primer lugar, una vez la leche haya sido fermentada, se realizará la coagulación o cuajo.
Para ello se le añaden fermentos coagulantes vegetales o animales. De esta forma se crea una especie de cuajada y el queso pasa a estar solido o semisólido.
Cuando se haya conseguido la textura deseada, se utilizan unas cuchillas denominadas liras y dependiendo de los cortes que se realicen y los granos que se hagan, se dará lugar a un queso u otro.
Posteriormente el suero será drenado y los trozos serán introducidos en un molde al que se le dará la vuelta para que expulse todo el suero. Seguidamente se prensará la masa eliminando los restos de suero.
Una vez finalizado el proceso de presado, se dará lugar al salado del queso. Se trata de una fase muy importante para la conservación del queso y la formación de la corteza para así evitar la salida de microrganismos. Además, este proceso potencia el sabor y el aroma del queso.
Finalmente tiene lugar el proceso de maduración. En esta fase, los quesos serán introducidos en cuevas de maduración o cámaras controladas, donde en todo momento se controlará la temperatura, humedad y aire.
Según el tiempo de maduración, se dará lugar a un tipo de queso u otro (curado, semicurado, queso fresco o tierno).
Si eres un amante del queso y te gustaría averiguar más sobre su historia y elaboración te recomendamos que visites el museo del queso en Cuenca
No existe duda alguna que el mejor acompañante del queso es una buena copa de vino. Eso sí, no todos lo quesos combinan igual con todos los vinos, como siempre esto es cuestión de gustos. Pero habrá que buscar el mejor vino que combine mejor con nuestro queso.

En el caso de que compréis un queso curado o semicurado de oveja, es recomendable acompañarlo con algún vino blanco seco. Por el contrario, si se trata de un queso ahumado, curado de oveja o de cabra o algún queso azul (no muy maduro), lo ideal es acompañarlo con un vino tinto.
Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua.
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